l Licenciado Alejandro Desfassiaux, Fundador de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial y líder en el sector de la seguridad privada, advirtió que la falta de controles en las aplicaciones de transporte y mensajería constituye un riesgo para los usuarios.
Del 1 de enero al 21 de septiembre del año pasado, la Secretaría de Seguridad
Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México reportó la detención de 187 personas, que se hacían pasar por repartidores de aplicación, por el delito de robo a casa habitación.
En esta modalidad, conocida como “falso repartidor”, un delincuente vestido como
repartidor de comida, llega al domicilio en una motocicleta, toca el timbre o la puerta y espera hasta cerciorarse que el domicilio está solo, luego, con ayuda de unos cómplices ingresan al domicilio y sustraen objetos de valor, para luego huir del lugar.
En redes sociales han aparecido perfiles y grupos que ofrecen cuentas de diferentes aplicaciones de transporte privado en 600 pesos, sin necesidad de registro en la aplicación, y sólo es necesaria una fotografía y nombre del conductor.
El especialista en seguridad señaló que “en redes sociales, pero también en mercados y tianguis, es cualquiera puede comprar las mochilas que utilizan los repartidores de comida, las cuales van de los 200 a los 500 pesos, y que permiten a un delincuente hacerse pasar por un repartidor”.
En un tema paralelo, el almacenaje y manejo sanitario de dichas mochilas es dudoso, lo que pone en riesgo a los consumidores, y no hay certeza de que sean utilizadas únicamente para transportar alimentos. En 2017, una mochila de un servicio de entrega de comida a domicilio fue asegurada con mariguana durante un dispositivo de seguridad en Tepito.
Pero incluso repartidores registrados que trabajan honestamente son víctimas. Tan sólo en el Valle de México se han detectado más de 45 casos en donde el crimen organizado utilizó repartidores para la distribución de sustancias ilícitas e incluso para entregar mensajes extorsivos.
Se estima que más de 2.5 millones de personas trabajan en diversas aplicaciones, pero no existe un padrón actualizado donde se pueda corroborar que trabajen para un fin lícito en esas aplicaciones.“Es necesario exigir mayor control a las empresas dueñas de estas aplicaciones, con el objetivo de que realicen una selección cuidadosa de conductores y repartidores, a quienes llaman “socios” para evitar cumplir con obligaciones patronales y pago de impuestos”, dijo Desfassiaux.
Por otro lado, dijo que “las mochilas deberían contar con un código QR y ser asignadas a cada repartidor, de este modo, se evitaría que las mochilas sean comercializadas en el mercado negro”.
Adicionalmente, son necesarios exámenes antidoping a conductores y mensajeros, pruebas psicométricas y, sobre todo, una revisión de antecedentes penales, recomendó Desfassiaux.